Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerro, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.
Hay cosas que te encantaría oír que nunca escucharas de la persona que te gustaría que te las dijera. Pero no seas tan sorda/o para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón.
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